postheadericon Del destino turístico y la dispersión de los recursos.

La tarea principal a la que se enfrentan los destinos turísticos en la actualidad es la dispersión de los recursos que afecta directamente a la armonía de los clientes internos (agentes turísticos) y de los clientes externos (turistas o visitantes). Y la solución del conflicto no es de sencilla resolución puesto que confluyen excesivos intereses individuales dentro de un conjunto formado por una heterogeneidad poco usual entre el resto de sectores económicos. Los efectos de la dispersión en los agentes que conforman el escenario turístico son:

  • Entre los agentes proveedores de servicios o productos turísticos y de ocio. Provoca una excesiva individualización en la explotación de los recursos, lo que supone un gran esfuerzo inversor y un desgaste en el canal de comunicación interno. Que incide de manera relevante, en las limitaciones de la capacidad de transmisión de datos útiles para el usuario. Es decir, provoca el desconocimiento de aquellos factores que determinan los flujos de movimiento de los turistas o visitantes. Además en términos de economía estratégica supone una desventaja frente a los competidores, ya que configura un estado de mercado donde los agentes turísticos compiten entre ellos, dejando la puerta abierta a competidores que gocen de una organización fuerte y en fase de expansión.
  • Entre los turistas o visitantes. Reduce de una manera notable su capacidad de comprensión e identificación con el recurso. Por lo que el rendimiento del mismo, no alcanza los valores previstos, y el usuario, hace partícipe principal del valor percibido del recurso, a una serie de factores ajenos a la secuencia del momento.

Por lo tanto, podemos decir que:

– En un entorno económico estable, la dispersión de los recursos es un factor limitador de crecimiento.

– En un entorno económico crítico, la dispersión es un factor adverso de sostenibilidad.

Es muy importante resaltar esa diferencia porque en el primero de los puntos, los agentes turísticos no toman en consideración las consecuencias negativas del esfuerzo al que someten a sus recursos. Disfrutan de ingresos que consideran suficientes lo que acrecienta su carácter individualista. En el segundo de los puntos la situación económica (como la actual) desenmascara todas las deficiencias de la organización en su conjunto y de los agentes en particular. Entonces, la dispersión de recursos amenaza de manera notable la supervivencia de aquellos agentes que no pueden competir por precio. Y aquellos que si pueden, entran en una dinámica que se vuelve en contra de la estabilidad económica del agente ya que centra todos sus esfuerzos en el día a día.

En resumen, un destino que no busca minimizar la dispersión de los recursos está condenando a los inversores presentes y futuros, a una situación de inestabilidad y de incertidumbre económica sin retorno.

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